alguna véz ... has escríto un cuento?

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31. SM-Casio-Chiptune ,

Voy con otra:
El tití y la vieja.

Al tití lo conocí hasta donde puedo recordar a mis tres o cuatro años. No era un ser humano, no era un animal. No era un extraterrestre, tampoco un Zombi. No tenía cabeza, cuerpo, manos, pies, no era un insecto. Estaba vivo de todas maneras. Su base estaba compuesta por un plástico redondo que crecía o menguaba, porque debajo contenía un pelambre que, gracias a sus movimientos podía extinguirse, a veces espinoso, a veces aún más espinoso, y con el cual me atacaba. Se me aparecía en sueños y pesadillas, a veces haciéndome cosquillas, a veces asustándome al atacarme de golpe. Pero con el tiempo empezó a desarrollar nuevas formas de ataque y de asustarme. Yo podía caminar descalzo por el suelo, y de pronto él estar ahí y entonces hacerme cosquillas en las plantas de los pies, pero como lo harían ciertos animales que se sienten molestos y quieren venganza, saltaba sobre mí y me torturaba por un rato.
Él sabía asustarme y aparecer de repente en el momento menos pensado. Lo que estuviera muerto resultaba seguir vivo o resucitaba, y lo que no era ser vivo adquiría vida propia. Podía estar escuchando música, podía jugar con algún juguete electrónico, podía utilizar un artefacto eléctrico que se moviera, incluso una herramienta parlante, y el tití, incansable, emboscaba cuando quería. Yo tocaba en el canasto de los juguetes, canasto de paja que fue rompiéndose con los años, en la cocina de mi antiguo departamento. Un piano de juguete con sonidos de animales y pianito de bebé podía producir entonces un sonido agónico, oscuro, por sí solo, sin que yo haya hecho nada. Algo que yo no sepa qué era podría producir un sonido chirriante, y silenciarse cuando yo me alejara, para que al volver yo, el sonido chirriante regresara. Algo de dentro se movía. El pánico no me dejaba meter la mano dentro. Allá abajo me esperaba algo que sonaba. ¡Dentro estaba el tití junto a los demás juguetes! Yo gemía de miedo, me aterraba la impresión al meter la mano.
Yo podía ponerle pilas a un juguete que por ejemplo llevara 4 pilas, ponerle 3 y entonces, prendido sin que yo supiera, el juguete empezara a sonar, o a moverse, o ambas cosas. ¡Y le faltaba una pila!
Yo podía sacudir un juguete u objeto cualquiera, y que algo que estaba en su interior sonaba. Después que eso mismo sonara más fuerte y que yo no lo moviera. Que entonces eso suene una vez más, que el objeto en cuestión tome vida propia, se moviera y… yo tenga que estallar a gritos aterrados.
Se reflejaba en muchos juguetes, electrodomésticos y herramientas que tuve. Hasta se reflejó en mi pobre gato, el titi. Sí, no le pusimos Tití pero sí Titi. Yo caminaba descalzo, él estaba en el piso y no tardaba en arañarme las plantas de los pies. Desde entonces, siempre que hubiera animales, me juré nunca más caminar descalzo y cumplo ese juramento hasta hoy.
De Italia a mis 12 años me trajeron un reloj parlante. Muy lindo, muy novedoso, fue mi primer reloj parlante usado a consciencia. Era muy absurdo asustarme, además ya tenía 12 años, pero de repente lo podía escuchar largándose a hablar solo aunque yo no tocara nada, realizar también por sí solo ruidos extraños en un determinado tiempo. Por suerte jamás pasó eso, más que en mis pesadillas. Algo parecido me pasó con una calculadora barata que me regalaron al año siguiente, teniendo 13 años. La usaba y hablaba como debía ser, andaba muy bien, pero de repente a mí me parecía que podía ponerse a hablar sola, prenderse nuevamente aunque la haya apagado.
El tití me ha atacado al moverse muchos juguetes y electrodomésticos. Ellos cumplían en un principio su función, luego podrían empezar a moverse sin que yo los encendiera, si los intentaba apagar la perilla para prenderlos o apagarlos volvía por sí sola a donde estaba. Incluso me pasó que ciertos juguetes que en la realidad nunca se movían, empezaban a moverse con ruidos enloquecedores, siendo un peligro para mí tocarlos, me podrían agarrar más que un dedo, y cómo no, el tití podría salir a torturarme. Me pasó con un juego de pescar, con mi afeitadora, con la batidora, licuadora y exprimidora de la cocina. El juego de pescar se encendía por sí solo, incluso sin pilas, para mi horror, y podía llegar a girar fuerte y violentamente con la clara intención de agarrarme los dedos y claro, destrozarme con su sonido constante. La afeitadora se entendía sola sin que yo la prendiera con la clara intención de destrozarme la cara, los dedos, lo que haya encima, incluso si estaba desenchufada, y apagada se encendía sola a los pocos milisegundos.
Hoy el tití no aparece más, ya no me ataca directamente desde hace años, solo lo hace y hasta hoy de maneras indirectas, pero por suerte sus ataques directos hace años que no los tengo que volver a sentir. Tal vez está muerto en vida.
A la vieja la conocí a mis 9 años, una madrugada del 8 de julio, en que también pesadillescamente me encontraba en una reunión de no recuerdo qué, a la que acompañé a mi vieja. Ella se fue a hacer lo que tenía que hacer, yo me mezclé entre el gentío y aún no sabía lo que estaba por venir. No tardó en agarrarme entonces una señora de fuerte olor a cierto desodorante ambiental, de quien tampoco me había dado cuenta, es decir, en esos momentos pensaba que era una señora cualquiera, común y corriente entre la gente. Me preguntaba qué hacía ahí. Yo le dije que esperaba a mi mamá, que tenía una reunión. Me empezó a dar charla, no recuerdo de qué. Pasaban los minutos y mi mamá no aparecía. Esta señora en cambio parecía ir a donde yo. Le pregunté su nombre y me dijo que no tiene nombre como tal, la llaman “la vieja”. Su fuerte perfume en efecto se me hizo muy pesado. Su presencia también. La vieja me seguía a donde quiera que me moviera en aquel lugar. Mi mamá no aparecía. Le dije a la vieja que quería ir a donde mi mamá, o que me dejara solo un rato. La toqué y pude sentir con horror cómo su piel se pegaba a la mía, de manera que quería retirar la mano o el brazo y ella se movía conmigo. Ella estaba sentada sobre mis piernas. Si me levantaba ella no se caía, parada me esperaba a que yo, sin saberlo, me cambiara de lugar, me volviera a sentar, presintiera que la vieja iba a volver a mí, y que en efecto se volviera a sentar encima de mí. Así fue un par de veces más, en las que yo cada vez con mayor desesperación intentaba alejarme de ella, salir de donde estuviera, y ella me persiguiera en todas y se me sentara encima, con su piel pegajosa como telaraña, su olor fuerte como cierto desodorante ambiental que se puede oler en los edificios de algunos departamentos, aroma al que le empecé a tener miedo. Y entonces, finalmente como en toda pesadilla que tiene un niño terminé llorando, mi mami justo me venía a despertar, yo dormía con mis hermanos, y me preguntó por qué lloraba, y yo le dije que me atacó la vieja. Ese día recuerdo que no podía dejar de hablar de la vieja y del miedo que le tenía. Estaba en el colegio, y caminaba atento a todos los detalles por si la vieja estaba ahí esperando encontrarse conmigo. Mi mamá y mi hermana para joderme me asustaban con cosas como que ahí está la vieja, se escondió detrás de la computadora, está debajo de la mesa, pero yo sabía que me estaban jodiendo.
La segunda vez que la vi fue al mes siguiente de ese primer encuentro. Yo regresaba de un cumpleaños de un amigo del colegio que lo festejaba corriendo Karting, en el que yo corrí un par de carreras y en una recuerdo haber llegado segundo, aún hoy recuerdo aquel día con muchísimo cariño y ganas de volver a correr en Karting. Esa noche me había quedado a dormir en casa de mi abuela. Estaba durmiendo, y entonces no recuerdo dónde estaba, en determinado momento estuve junto a una señora. Lejos estaba de sospechar quien era. No recordaba su voz, o la oía diferente. No me di cuenta de aquellos otros detalles físicos a mi punto de vista. En un momento me preguntó si sabía quién es, yo le dije que no.
-¿No me reconocés?
Y la toqué con más atención. Me quedaba pegado a su piel, la podía tocar pero no volver a tomar distancia.
“No me digas que…”
Llegó entonces aquel fuerte aroma. ¡No puede ser! ¡La vieja!
-¡Sí, la vieja! –exclamó ella, como orgullosa de ser la vieja, la que se te pega y se te sienta en las piernas, la que te chupa las patas.
Yo me puse a gemir como en la otra vuelta, “nooo, nooooo, noo” así, muy aterrado, y ella “¡No qué! ¡No qué!” como diciéndome qué no ni no, ya te agarré, bancátela”, qué se yo. Resultó que me desperté llorando otra vez y ahí estaba mi abuela despertándome…
La vieja siguió apareciendo. A pesar de que tenía 9 años estaba en algún boliche bailando cumbia, y entre el gentío ahí estaba ella. Pero una vez creí que en la mismísima realidad finalmente la iba a conocer. Estaba yendo al cine en colectivo con mi mamá, o a comer a fuera, no recuerdo. Ella en determinado momento se fue para otro asiento. A mi lado yo en ese tiempo no acostumbraba a mirar quien estaba. Sentí el mismo aroma que empecé a sentir muchas veces en el edificio de mi departamento. ¡No podía ser! Callé lo que pensaba, el pánico que me invadía, no podía ser. Por suerte nadie me habló, yo no me animé a tocar, no pasó nada. Pero al cabo de unos minutos me pegué tal susto… alguien se subió sobre mí, se quedó por varios segundos en mis piernas. Sin duda era una señora, una vieja. No gemí, no lloré, no grité. Mi mamá no tardó de volver a mi lado. Me preguntó por qué tenía esa cara de terror. Le dije que me pareció que la vieja estaba acá. Ella estalló entonces en una risa de larga duración y cuando se le pasó me contó que al lado mío había una vieja que pobre no se podía mover, y cuando se me subió a las piernas se estaba tratando de bajar.
-¿Pero no era la vieja”? –le pregunté, yo a la vieja para todos la nombraba tal como ella misma me dijo, “la vieja”. No podía ser la misma vieja, pero sí era una pobre vieja que se me tuvo que subir encima y me dio tal susto…
La seguí viendo, pero ya no me hacía nada memorable, más que seguirme donde quiera que vaya, darme el susto al no reconocerla antes y sentir el aroma identificador, por ejemplo. De forma que en la realidad en mi edificio anduve pero con mucha precaución, si estaba donde mucha gente desconocida caminaba con muchísimo cuidado.
El tití y la vieja no sé si fueron novios, amantes, amigos, padre e hija, abuela y nieto, la vieja era una vieja y el tití era una criatura difícil de definir que cambiaba de forma, de ataque, de sonido, de movimiento, pero se llevaban excelente, se entendían muy bien, eran muy buenos amigos y parecían planificar juntos una nueva pesadilla para mí. Llegué a pensar incluso que el tití se reprodujo y tuvo algún hijo que yo desconocía, escuché nombres extraños pero no podía ver a nadie. Hoy día la vieja aparece en mis sueños muy de vez en cuando, pero no me hace nada.

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32. deniss-richi ,

Hola. wwwwwaawwwww. El último relato si que está bueno. Y si te pones en la piel del narradorrrrhrrrrhrrr, se te paran los pelos. Felisitaciones! -

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33. estarossa ,

holaaááaaáááaáaaaa.a todos. soy yo de nuebo. les dejaré el linc de el canal a el cual subo mis teorías por si se quieren pasar. repito se que el tema no tiene que ver pero no hay mucha diferencia xddd

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34. killer-queen ,

Chiptune, y disculpame si no escribo bien tu usuario, en serio. Me encantó la última historia que nos compartiste. Llegué a pensar hasta que esos son miedos que tenemos de pequeños o a veces con la misma discapacidad cuando aparece de mayores. Ese miedo a que si tocamos algo cuando somos niños nos lastimará, o ese miedo a no poder despegarnos nunca la sobreprotección de los padres o familia. Me encantó el lenguaje, delata perfectamente la nacionalidad del que la escribe, cosa que me resulta encantadora (valga la redundancia). Saludos.

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35. la_figura ,

qué tal muchachos. pero me parece (me parece), haber leído el cuento circular a modo de cadena. ese del tití y la vieja. no sé si el autor es chiptune u otra persona, pero de todas formas creí necesario mencionarlo. y si fuera suyo, mis sinceras disculpas y felicidades. es buenazo. saludos!

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36. Yelsa,

He escrito cuentos, sí. No gran cosa, pero alguno hay.

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37. SM-Casio-Chiptune ,

Ains, no jodas que me lo hicieron cadena? chan chan...

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38. estarossa ,

ajajajajajaaja. ayer andava tan perdido que no me acordé de pegar el enlace xd. https://www.youtube.com/watch?v=WnDCDXE0knA

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39. axel-o,

listo, relato corto terminado. como era para la escuela tuve que cambiarle buena parte pues me quedó un poquito fuerte, así que tube que re escrivirlo y todo, pero bueno, haí está. 3 Llaves.

Axel Obledo.

Cuando Naomi abrió los ojos, no supo reconocer en donde estaba. Era una habitación de paredes blancas y desnudas.
El único objeto que había era la silla en la que estaba sentada, y la nota que encontró a sus pies. en la nota se podía leer: 3 llaves, 3 puertas, una salida. Si tu libertad quieres recuperar, con ingenio has de pensar y las 3 llaves encontrar. No tardéis buscando una eternidad, y la llave que está junto a ti encontrad. Naomi repasó la nota 2 veces más para poder entender todo. Lo que entendía era: que estaba atrapada, que podía salir y que para hacerlo tenía que encontrar esas famosas 3 llaves que estaban por ahí. Según decía la nota, la primera estaba junto a ella. Cuando levantó la vista, vio la puerta que había en frente. Era una puerta pintada de café oscuro, y con una chapa plateada en ella. A pesar de que era una puerta sin nada, la puerta parecía mirarla y decirle: mírame, ¿no te gustaría que no estuviera aquí? Vamos, ¡te estoy deteniendo! Busca esa llave y apártame del camino. ¿quieres? Naomi No sabía por qué estaba ahí, pero suponía que debía ser una broma de muy mal gusto de su hermano mayor. Al tarado de Isaac le encantaba molestarla con esa clase de tonterías, ponerle dentífrico a su emparedado, esconderle los zapatos, o incluso hacerle creer que vendió sus cosméticos, dándoselos a esconder a alguna vecina. La vez que cruzó los límites fue cuando ella salió de la ducha, y descubrió que Isaac sacó parte de su ropa interior al patio, obligándola a salir en toalla a las 6 de la mañana al patio a buscar un sostén. Después de eso se las cobró con Isaac dejándolo en el hospital con la nariz rota y con un castigo de mamá sin videojuegos todo el mes. pero esta cosa de las llaves era completamente nueva y lo peor, la noche anterior Naomi se durmió tarde por estudiar para su examen de lógica, ¿y despierta teniendo que buscar 3 llaves? Tarado Isaac, Ya le reclamaría a la hora del desayuno. Lo importante ahora, era encontrar esa llave. Giró la cabeza a ambos lados para buscar, pero no había nada. Junto a ti decía la nota, pero junto a ella no había nada. Quiso inspeccionar, quizá estaría bajo un ladrillo. Se bajó de la silla, solo para descubrir que las líneas que separaban los ladrillos del suelo eran pintadas, y que el suelo era completamente de madera. Pensó en revisar la pared, y cuando caminó sintió algo extraño que se movió en su pie. Era algo frío en su pie derecho. Se quitó el zapato y la calceta, solo para que al momento de retirarla una llavecita callera de ella. Maldito Isaac, esto era… bueno, la llave estaba junto a ella a final de cuentas. Dentro de su zapato y su calceta, pero junto a ella. Naomi con paso apresurado insertó la llave en la hendidura de la puerta, la giró, y salió. Al entrar a la siguiente habitación una luz incandescente le dio directo en los ojos. Los serró un segundo y al mirar en la pared, vio escrito lo siguiente: después de la puerta cerrar, la habitación as de explorar. Una anomalía has de encontrar, un problema superar, y la llave podrás encontrar. Cerró la puerta y miró en rededor pero no había nada. La pared tenía papel tapiz pero se veía bastante ordinario. Corrió a la esquina derecha de la habitación, pero tampoco encontró nada. Quiso examinar más de fondo. Fue tocando todas las paredes, haciendo presión con su dedo, golpeando con su puño, pero nada pasó. Cuando llegó a la esquina que estaba al lado de la puerta que acababa de cruzar y golpeó, su mano se hundió en el papel. Esa debía ser la anomalía. Como pudo rompió el papel lo suficiente para pasar bajo él. Cruzó y vio la siguiente puerta, y un mensaje en ella: x por y es la ecuación, la llave está en la solución. El ladrillo correcto deberás levantar, para la segunda llave encontrar. ¿x por y? ¡qué demonios era x por y! sin más bajó la vista y pudo ver que aquí sí había ladrillos, y todos tenían un número. Vio algunos: 17, 7, 24, 42, 33, 1, 5… pero ¡qué rayos era x por y! no había ninguna x ni una y, solo números… pero entonces cayó en la cuenta. Leyó el mensaje de la puerta de nuevo: x por y es la ecuación, y la llave está en la solución: ¡x por y! el maestro Ramírez acababa de comenzar ese tema de las ecuaciones: según él se podían aplicar a la vida diaria. Obviamente no era cierto, pero parecía que ahora sí tenían sentido. Se agachó y contó los ladrillos de un lado a otro: resultó que de todos lados había7 ladrillos: ¿x por y serían 7 por 7? Si era así tenía que levantar el ladrillo con el 49. Lo buscó y lo encontró junto a la puerta, con los ladrillos 42 a la izquierda y 19 a la derecha. Metió la uña bajo él (gracias a dios que se puso uñas postizas ayer) lo levantó y efectivamente, una pequeña llave estaba pegada a él. Con sus uñas de nuevo la despegó, la insertó en la puerta, la giró, y abrió. Al cerrar la puerta, vio el colmo de los colmos. En la pared de enfrente había puros ladrillos, y en el centro un tonto cartel que decía… ¿qué decía? in the Wall in front of me, I can see a mystery. It’s a different color brick, That will leave me to get out of here. Ese Isaac era un pro, primero una tontería de lógica, luego álgebra, ¿y ahora inglés? Naomi leyó ese cartel 7 u 8 veces más, y lo único que alcanzaba a entender era que había un misterio, y un color diferente. O eso parecían decir esas únicas 3 palabras que entendía, no era su culpa ser mala en inglés. En fin, Repasó con la vista la pared 4 o 5 veces, hasta que finalmente reparó en una sombra que hacía la pared en la esquina inferior derecha… era un ladrillo azul marino entre quizá mil ladrillos blancos. Corrió, metió las uñas bajo él y lo retiró. Al girarlo notó que en la otra cara se leía: la lógica aquí ha de terminar, y a la suerte lo has de dejar. En la cerradura correcta as de empezar, o la puerta de salida as de atrancar. Naomi miró por el hueco que dejó el ladrillo y vio que de hecho había 2 serraduras, una a la derecha y otra a la izquierda… por cual empezar… esto no tenía lógica, así que tenía que idear alguna tontería esperando no equivocarse… era diestra, así que dejaría la suerte a la mano izquierda. Por primera vez estaba asustada, si se equivocaba no saldría de ahí. Metió la llave con la mano izquierda temblando, la giró a la izquierda, y ocurrió algo increíble. Toda la pared de ladrillos se recorrió a la izquierda, y cuando estaba como a 2 metros más a la izquierda de donde ella se encontraba, se desplomó, dejando un montón de ladrillos en el piso. El cartel debió quedar enterrado abajo de todos. ¿habría dado con la correcta? Esperando que así fuera retiró la llave, la metió en la otra cerradura, giró a la derecha y gracias a dios la puerta comenzó a moverse a la izquierda, como si fuera una puerta corrediza. Apenas vio un espacio lo suficientemente ancho para que ella pudiera pasar por ahí, salió corriendo sin notar que había una pequeña escalera de 10 peldaños afuera. Cayó y rodó por las escaleras. Cuando se levantó y miró a su alrededor, notó que… estaba en el patio de la secundaria. En ese momento apareció… la señorita Olivia, con una gran sonrisa en el rostro. La miró y le dijo: –felicidades Naomi, ¡pasaste tu examen! Naomi estaba incrédula y sin poder hablar se quedó mirando con cara de estupefacción a la maestra: la señorita Olivia siguió hablando: -sí, este era tu examen de lógica Naomi. Si hubieras fallado en alguna de las pruebas o durabas más de media hora adentro sin encontrar la solución, te la hubiéramos soplado, había papeles escondidos entre las lámparas y el techo con las respuestas de los últimos 2 problemas, y solo con jalar un hilo desde aquí podíamos hacer que cayeran al piso. Cada problema que fallaras te haría perder 5 puntos, de los 15 que les comenté que valía el examen. Obviamente la primera prueba era casi imposible que la perdieras, tarde o temprano te darías cuenta que estaba en tu zapato. Y si no lo hacías en media hora, reprobarías el examen. Fuiste la primera en llegar, así que fuiste la primera en hacerlo, y la primera en pasar el examen. Felicidades. Naomi finalmente pudo articular: -pero… ¿cuando llegué? ¿Cómo terminé ahí? ¿si reprobaba alguien iba a sacarme de ahí? La maestra comenzó a reír dulcemente mientras decía: -hay, que linda niña. Antes que Naomi pudiera hablar de nuevo, todo desapareció. La maestra, el patio, el edificio del que acababa de salir… Naomi se encontraba en su habitación, con su padre a su izquierda hablándole: -despierta amor, se te hará tarde para la escuela. Dio un beso a la mejilla de su hija y salió. Naomi comprendiendo que todo había sido un raro y tonto sueño, salió de las cobijas, y corrió a la ducha para alistarse. A pesar de todo, estaba lista para su examen de lógica. Y lo mejor, si era al final esa prueba extraña de las 3 llaves la pasaría sin problemas, al fin de todo ya conocía las respuestas.

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40. El_principe_diamante22 ,

Historia, que es buenasa, yo la hise y está vacana, se las cuento. Avía una vez, 4personas que acavaron la escuela, en la edad media, se fueron a vacacionar por unos días en el decierto. Una amiga llamada KERLY, no se dió cuenta de un agujero y calló en este. Luis, que era su eterno amor, la vió que calló profundo en ese agujero y estava asustado porque la lellenda decía. El quien quede atrapado en ese agujero iva ser comida o comido por insectos. Karla, que era uno de sus amigos, fue a buscar ayuda para ese momento, encontró un chico a la cual le decía suneo (allí dentro yo) ya que así me llaman. Él era un chico que podía sacar a personas desde lo más ondo, no importava donde, y se fué con Karla para rescatarlos a los 2 que estavan allí atrapados. Se oscuresía todo y suneo encontró un lobo, se hisieron amigos, y se pusieron a charlar por horas. Karla que estava allí gritava fuerte, mientras Luis y Kerly encontravan la salida. El lobo, suneo y Karla tratavan de comvatir a los insectos que no los dejavan pasar.
Siguiendo el camino miEntras Luis y Kerly buscavan la salida, allaron una lucesita que Luis y kerly gritaron. Miren una luz! Y Karla y suneo con el lobo los siguieron, hasta una máquina del tiempo, se suvieron y llegaron a EEUU En la gran manzana. Luis y Kerly se casaron allí, y suneo y karla también.
Esperen la segunda parte de la historia, por el autor original, Dj Display. Propietario de Radionahyadj

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Последнее изменение El_principe_diamante22 , 30.11.2017 16:32:00

41. surama,

por supuesto!. Una de las cosas que más me gusta en la vida es escribir y me he presentado a varios concursos de relato y tal e incluso gané algunos. Ahora ando en dos historias. La primera es de una chica que le hacen buling y se queda en coma y de ahí se sucede toda la historia y la segunda es sobre un grupito de cinco amigas adolescentes y los cambios que cada una experimenta en el instituto. Suelo escribir un poco de todo, en estas son cosas realistas que pueden pasar perfectamentte pero también escribo fantasía, fición y demás. Tengo un blog onde empecé a subir mi historia es sandrimundo.wordpress.com si queréis leer adelante!

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42. JairoGames,

Yo escribí hace un tiempo un relato para el instituto. Se basaba en un español del siglo 17 que se ganaba la vida como mercenario. Todavía lo tengo, y de vez en cuando aún me gusta leerlo para recordar lo bien que lo pasé escribiéndolo.

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43. elcaballerolibra,

LA MAESTRA VIRTUDES 

Había una vez una escuela en medio de las montañas. Los chicos que iban a aquel lugar a estudiar, llegaban a caballo, en burro, en mula y en patas. 

Como suele suceder en estas escuelitas perdidas, el lugar tenía una sola maestra- una solita, que amasaba el pan, trabajaba una quintita, hacía sonar la
campana y también hacía la limpieza. 

Me olvidaba: la maestra de aquella escuela se llamaba Virtudes Choique. Era una morocha más linda que el 25 de Mayo. Y me olvidaba de otra cosa: Virtudes
Choique ordeñaba cuatro cabras, y encima era una maestra llena de inventos, cuentos y expediciones. (Como ven, hay maestras y maestras). 

Esta del cuento, vivía en la escuela. Al final de la hilera de bancos, tenía un catre y una cocinita. Allí vivía, cantaba con la guitarra, y allí sabía
golpear la caja y el bombo. 

Y ahora viene la parte de los chicos. Los chicos no se perdían un solo día de clase. Principalmente, porque la señorita Virtudes tenía tiempo para ellos.
Además, sabía hacer mimos, y de vez en cuando jugaba al fútbol con ellos. En último lugar estaba el mate cocido de leche de cabra, que Virtudes servía
cada mañana. 

La cuestión es que un día Apolinario Sosa volvió al rancho y dijo a sus padres:

  • ¡Miren, miren … ! ¡Miren lo que me ha puesto la maestra en el cuaderno!
  • El padre y la madre miraron, y vieron una letras coloradas. Como no sabían leer, pidieron al hijo que les dijera- entonces Apolinario leyó:
  • “Señores padres: les informo que su hijo Apolinario es el mejor alumno”.
  • Los padres de Apolinario abrazaron al hijo, porque si la maestra había escrito aquello, ellos se sentían bendecidos por Dios. 

Sin embargo, al día siguiente, otra chica llevó a su casa algo parecido. Esta chica se llamaba Juanita Chuspas, y voló con su mula al rancho para mostrar
lo que había escrito la maestra:
- “Señores padres: les informo que su hija Juanita es la mejor alumna”. 

Y acá no iba a terminar la cosa. Al otro día Melchorcito Guare llegó a su rancho chillando como loco de alegría:
- ¡Mire mamita,… ! ¡Mire, Tata… ! La maestra me ha puesto una felicitación de color colorado, acá. Vean: “Señores padres: les informo que su hijo Melchor
es el mejor alumno”. Así a los cincuenta y seis alumnos de la escuela llevaron a sus ranchos una nota que aseguraba: “Su hijo es el mejor alumno”. 

Y así hubiera quedado todo, si el hijo del boticario no hubiera llevado su felicitación. Porque, les cuento: el boticario, don Pantaleón Minoguye, apenas
se enteró de que su hijo era el mejor alumno, dijo:
- Vamos a hacer una fiesta. ¡Mi hijo es el mejor de toda la región! Sí. Hay que hacer un asado con baile. El hijo de Pantaleón Minoguye ha honrado a su
padre, y por eso lo voy a celebrar como Dios manda. 

El boticario escribió una carta a la señorita Virtudes. La carta decía:
-“Mi estimadísima, distinguidísima y hermosísima maestra: El sábado que viene voy a dar un asado en honor de mi hijo. Usted es la primera invitada. Le
pido que avise a los demás alumnos, para que vengan al asado con sus padres. Muchas gracias. Beso sus pies, Pantaleón Minoguye; boticario”. 

Imagínese el revuelo que se armó. Ese día cada chico voló a su casa para avisar del convite. Y como sucede siempre entre la gente sencilla, nadie faltó
a la fiesta. Bien sabe el pobre cuánto valor tiene reunirse, festejar, reírse un rato, cantar, saludarse, brindar y comer un asadito de cordero. 

Por eso, ese sábado todo el mundo bajó hasta la casa del boticario, que estaba de lo más adornada. Ya estaba el asador, la pava con el mate, varias fuentes
con pastelitos, y tres mesas puestas una al lado de la otra. 

En seguida se armó la fiesta. Mientras la señorita Virtudes Choique cantaba una baguala, el mate iba de mano en mano, y la carne del cordero se iba dorando. 

Por fin, don Pantaleón, el boticario, dio unas palmadas y pidió silencio. Todos prestaron atención. Seguramente iba a comunicar una noticia importante,
ya que el convite era un festejo. Don Pantaleón tomó un banquito, lo puso en medio del patio y se subió. Después hizo ejem, ejem, y sacando un papelito
leyó el siguiente discurso:

  • “Señoras, señores, vecinos, niños. ¡Queridos convidados! Los he reunido a comer el asado aquí presente, para festejar una noticia que me llena de orgullo.
  • Mi hijo mi muchachito, acaba de ser nombrado por la maestra, doña Virtudes Choique, el mejor alumno. Así es. Nada más, ni nada menos…
    El hijo del boticario se acercó al padre, y le dio un vaso con vino. Entonces el boticario levantó el vaso, y continuó:
  • Por eso, señoras y señores, los invito a levantar el vaso y brindar por este hijo que ha honrado a su padre, a su apellido, y a su país. He dicho”. 

Contra lo esperado, nadie levantó el vaso. Nadie aplaudió. Nadie dijo ni mu. Al revés. Padres y madres empezaron a mirarse unos a otros, bastante serios.
El primero en protestar fue el papá de Apolinario Sosa:

  • Yo no brindo nada. Acá el único mejor es mi chico, el Apolinario.
  • Ahí nomás se adelantó colorado de rabia el padre de Juanita Chuspas, para retrucar:
  • ¡Qué están diciendo, pues! Acá la única mejorcita de todos es la Juana, mi muchachita. 

Pero ya empezaban los gritos de los demás, porque cada cual desmentía al otro diciendo que no, que el mejor alumno era su hijo. Y que se dejaran de andar
diciendo mentiras. A punto de que don Sixto Pillén agarrara de las trenzas a doña Dominga Llanos, y todo se fuera para el lado del demonio, cuando pudo
oírse la voz firme de la señorita Virtudes Choique.
- ¡Párense… ! ¡Cuidado con lo que están por hacer … ! ¡Esto es una fiesta! 

La gente bajó las manos y se quedó quieta. Todos miraban fiero a la maestra. Por fin, uno dijo:
- Maestra: usted ha dicho mentira. Usted ha dicho a todos lo mismo. 

Entonces sucedió algo notable. Virtudes Choique empezó a reírse loca de contenta. Por fin, dijo:
- Bueno. Ya veo que ni acá puedo dejar de enseñar. Escuchen bien, y abran las orejas. Pero abran también el corazón. Porque si no entienden, adiós fiesta.
Yo seré la primera en marcharme. 

Todos fueron tomando asiento. Entonces la señorita habló así:
- Yo no he mentido. He dicho verdad. Verdad que pocos ven, y por eso no creen. Voy a darles ejemplo de que digo verdad:
“Cuando digo que Melchor Guare es el mejor no miento. Melchorcito no sabrá las tablas de multiplicar, pero es el mejor arquero de la escuela, cuando jugamos
al fútbol…
“Cuando digo que Juanita Chuspas es la mejor no miento. Porque si bien anda floja en Historia, es la más cariñosa de todas…
“Y cuando digo que Apolinario Sosa es mi mejor alumno tampoco miento. Y Dios es testigo que aunque es desprolijo, es el más dispuesto para ayudar en lo
que sea…
“Tampoco miento cuando digo que aquel es el mejor en matemáticas… pero me callo si no es servicial.
“Y aquél otro, es el más prolijo. Pero me callo si le cuesta prestar algún útil a sus compañeros.
“Y aquélla otra es peleadora, pero escribe unas poesías preciosas.
“Y aquél, que es poco hábil jugando a la pelota, es mi mejor alumno en dibujo.
“Y aquélla es mi peor alumna en ortografía, ¡pero es la mejor de todos a la hora de trabajo manual!
“¿Debo seguir explicando? ¿Acaso no entendieron? Soy la maestra y debo construir el mundo con estos chicos. Pues entonces, ¿con qué levantaré la patria?
¿Con lo mejor o con lo peor? 

Todos habían ido bajando la mirada. Los padres estaban más bien serios. Los hijos sonreían contentos. 

Poco a poco cada cual fue buscando a su chico. Y lo miró con ojos nuevos. Porque siempre habían visto principalmente los defectos, y ahora empezaban a
sospechar
que cada defecto tiene una virtud que le hace contrapeso. Y que es cuestión de subrayar, estimular y premiar lo mejor. Porque con eso se construye mejor. 

¡ Cuenta la historia que el boticario rompió el largo silencio. Dijo:
- ¡A comer … ! ¡La carne ya está a punto, y el festejo hay que multiplicarlo por cincuenta y seis! … ! 

Comieron más felices que nunca. Brindaron. Jugaron a la taba. Al truco. A la escoba de quince. Y bailaron hasta las cuatro de la tarde.  
.

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44. El_principe_diamante22 ,

que buena historia, está buenasa, ya les traigo la segunda parte de mi historia solo dejen plantearla para que quede bonita

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45. elcaballerolibra,

cuento de navidad
el epizodio de óy...

Arañas de navidad

se dispusieron, escoba en mano, a limpiar y limpiar y dejarlo todo reluciente para cuando llegaran las esperadas fiestas. En una de esas casas, una araña
había establecido su nido en las vigas del comedor y cual no sería su miedo al ver como la escoba se acercaba peligrosamente a sus pequeñas hijas. Así
que las llamó a todas y se escondieron un poco más arriba, justo en un pequeño hueco entre los ladrillos, que casi no se veía.
Y allí se quedaron escondidas dos o tres días, hasta que una noche vieron algo asombroso.
Del mismo suelo del comedor, había brotado un árbol centelleante de luces y lleno, desde la raíz a las puntas de toda clase de cosas brillantes y deliciosas.
Las pequeñas apenas podían contener su impaciencia, pero la madre araña no las dejó salir del nido hasta que toda la casa estuvo en silencio. Entonces
las
arañitas se deslizaron por sus hilos y bajaron hasta el árbol para ver de cerca todas aquellas maravillas. Pasearon arriba y abajo mirándolo todo, tocando
los adornos con sus patas y dando tantas vueltas que, al final, todo el árbol quedó envuelto en una gran masa de telarañas y había perdido todo su esplendor.
Justo aquella noche era la noche en que Santa Claus llegaba a las casas para dejar sus regalos. Se rió mucho viendo lo felices que eran las arañas, pero
también sabía que los niños se pondrían tristes cuando vieran su árbol tan sucio y gris, así que les preguntó si querían quedarse en el árbol para siempre.
Algunas dijeron que sí y otras decidieron volver a su nido. Santa Claus sopló sobre el árbol y, las que quisieron quedarse, se convirtieron en arañitas
doradas y sus hilos en bonitas y brillantes guirnaldas que colgaban de las ramas del árbol, haciendo que éste fuera aún más bonito.

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46. teresita,

muy buenas tus historias caballero libra

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47. axel-o,

bonita historia, cavallero

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